El
porcentaje de personas con disfunción sexual que consultan a
especialistas en sexología está aumentando, aunque sigue siendo
notablemente bajo. Y de esas consultas, muchas están contraindicadas en
la medida en que el hombre, la mujer o la pareja no tienen las
características que requieren este tipo de tratamientos. Es importante
entonces saber cuándo la terapia sexual no es la mejor opción, para en
todo caso buscar otras alternativas.
Como mencioné en otros artículos, la terapia sexual
se caracteriza por ser pragmática, breve, multidisciplinaria y
focalizada en el síntoma sexual. Las personas especializadas en
sexología clínica vienen de la medicina o de la psicología, por lo tanto
el enfoque puede ser diferente en uno u otro caso.
Pero para lograr el objetivo de resolver un
problema sexual de manera eficaz y en un tiempo corto, es necesario que
quienes nos consultan tengan un rol activo, suministrando la
información solicitada y llevando a cabo con constancia las tareas
asignadas. Esas tareas varían de acuerdo al problema y al plan de
trabajo, pero van desde técnicas de relajación, autoconocimiento,
autoestimulación, juegos eróticos en pareja, cambios de hábitos
sexuales, entre otras.
La primera contraindicación entonces es la
expectativa de un resultado mágico, de la noche a la mañana. En la
mayoría de los casos las terapias sexuales son breves, pero no de
resultado inmediato. Eso implica algunas semanas, quizás meses, de
tratamiento planificado y constante.
Tampoco se puede comenzar una terapia sexual desde
una postura pasiva, esperando que los cambios aparezcan de manera
natural y sin comprometerse. Como comentaba antes, la metodología
requiere implementar modificaciones que comienzan por la misma persona
que consulta y su pareja. A diferencia de otras terapias psicológicas
que terminan con la misma sesión, en sexología clínica necesitamos que
se lleven a cabo tareas en el hogar.
Por otro lado, las parejas en crisis no pueden
esperar que la terapia sexual salve su relación. Necesitan de un
equilibrio, coordinación y acuerdos que no tenemos cuando estamos al
borde de una separación. Aquí sugiero terapia de parejas para trabajar
diferentes ejes del vínculo, dejando lo sexual para una eventual
siguiente etapa.
Una contraindicación final: cuando se cree que la
otra parte es la responsable total del problema. Resolver una
problemática que involucra a ambas partes requiere de una dosis de
autocrítica que permita los ajustes necesarios.
Fuente: discoverymujer.com
Fuente: discoverymujer.com
Mujer: ¿Cuándo una terapia sexual está contraindicada?

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