Uno de
los factores que más influyen en nuestra elección de pareja es la
experiencia que tenemos con nuestra propia familia; aprende a reconocer y
romper el patrón.
¿Cuántas veces no hemos escuchado que una amiga dice "Es que en el amor tengo muy mala suerte"? Uff, bastantes, ¿cierto?;
sin embargo el hecho de pensar que nuestras relaciones fallidas son por
causa del azahar es erróneo. Las relaciones las elegimos nosotros, nos
demos o no cuenta, y echarle la culpa a "nuestro destino" es no aceptar
la responsabilidad de nuestras elecciones.
Claro que hay muchos factores que nos llevan a
elegir a la pareja en turno, y sin duda uno de los más fuertes y
decisivos es la familia, sin embargo, ¿será que buscamos lo que
nuestros papás quieren para nosotras en lugar de fijarnos en nuestros
propios anhelos de pareja; o peor aún será que buscamos a nuestros
papás en nuestra pareja?
Hija de papi
Al respecto nuestra psicoterapeuta de cabecera,
Patricia Villa, nos dice: "Cuando idealizas la relación que tienes ya
sea con tu papá o mamá, la tendencia es que busques a alguien que se
parezca a ellos, en las mujeres más frecuentemente buscamos al papá".
De hecho, según nuestra experta, las expectativas
que tenemos en una pareja las empezamos a forjar desde nuestra
infancia, "Desde pequeñas vemos qué rol juega la mamá y el papá; es
decir, allí aprendemos que así como papá trata a mamá, es la forma
correcta de tratar a una mujer; por ello es común que las mujeres
terminen con un hombre que se parece mucho a su padre, no porque estén
enamoradas de él, si no porque así aprendieron que era el amor.
Cuestión de expectativas
Expectativas de terceros
Nuestra experta asegura que la búsqueda de pareja se
basa en cubrir expectativas, algunas veces nuestras, o también de los
demás. Un ejemplo claro es cuando nuestra mamá nos enseña que debemos
estar con un hombre proveedor, aunque sea violento, pero que pueda
cubrir las necesidades básicas de sustento; tú no eres feliz con
alguien así, pero te das por bien servida porque cubras las
expectativas que te enseñó mamá.
Expectativas propias
Muchas veces tenemos asuntos pendientes de nuestra
infancia que no hemos podido resolver, e inconscientemente buscamos a
una pareja que nos ayude a resolverlos; por ejemplo si tuviste un padre
que nunca te reconocía tus méritos y te buscas a una pareja que nunca
te felicita por nada y dices "¿Cómo es que fui a caer con alguien
igualito a mi papá?".
Claves para identificar tus expectativas en una pareja
Para saber si estamos siguiendo nuestras propias expectativas o las de los demás, nuestra experta nos recomienda:
1. Lo primero es ser muy honesta con una misma y
preguntarse: "¿Realmente lo que tengo con mi pareja me satisface a
puerta cerrada (cuando están ambos sin nadie más)?".
2. Es esencial saber para ti qué es fundamental en
una pareja. "Con fundamental me refiero a que si no hay eso en la
relación tarde o temprano va a tronar; por ejemplo valores: "que me
respete, que me cuide, que me ame". Muchas veces confundimos lo
esencial con adornos: "que tenga coche, que sepa de vinos, etc"?aunque
pensándolo bien, puede ser que lo que algunos consideren como adorno,
para otros puede ser fundamental.
3. Cuando una persona tiene muchas relaciones
fallidas es síntoma de que una de dos: o tiene expectativas muy altas
que nadie cubrirá o en algún momento dejó de ver sus necesidades
propias y fundamentales ("que esté, que me cuide, proteja, etc").
Cómo romper con el patrón
Lo más sano es cubrir tus propias expectativas de
una relación, y para lograrlo es importante hacer un análisis
introspectivo en el que reconozcas tus propias necesidades y ver con
qué las puedes satisfacer.
Al momento de decir: "Sí estoy satisfecha en esta
relación porque cubre mis propias necesidades de pareja", es un
indicativo de que has encontrado quién te satisfaga por completo.
Fuente: esmas.com
Mujer: ¿Hija de papi?

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